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Cómo afecta la edad a la hora de pedir una hipoteca

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La edad es, junto con otras variables, un elemento a tener en cuenta por parte de las entidades bancarias a la hora de pedir una hipoteca. No existe regulación alguna en torno a la edad máxima para pedir una hipoteca, pero las entidades financieras sí que establecen un límite de edad, de acuerdo a sus políticas de riesgo. Generalmente, se establece alrededor de los 75 años.

La edad influye a la hora de solicitar un préstamo hipotecario porque a medida que esta incrementa, el riesgo de impago también aumenta. Es por ello, que la edad límite del solicitante de una hipoteca viene determinada en las políticas de riesgo existentes en las entidades financieras. Es un elemento estimable pero no determinante.

La edad del solicitante y el plazo de amortización

Además de constituir un factor de riesgo de impago, la edad del solicitante condiciona, como es de esperar, el plazo de amortización de la hipoteca. Cuanto más mayor sea el solicitante, menor será el plazo de amortización admitido, y por tanto, mayores serán las cuotas mensuales que se deberán pagar.

¿Cuál es la mejor edad para pedir una hipoteca desde la perspectiva de los bancos?

Para las entidades bancarias el perfil del cliente ideal frente a los productos hipotecarios, sería uno intermedio, ni muy joven ni muy mayor. Si lo analizamos por tramos de edad la estimación sería:

Personas de 25 a 35 años

La falta de consolidación laboral y la carencia de ahorros son problemas habituales de quienes están en esta franja de edad, lo que explica que los más jóvenes no sean los clientes preferidos por los bancos a la hora de conceder préstamos hipotecarios.

Del mismo modo, hay que tener en cuenta que como mucho las entidades bancarias suelen financiar en torno a un 80 % del valor de tasación del inmueble, lo que implica que el resto ha de ponerlo el cliente de su bolsillo; al margen de tener que hacer frente a otros gastos hipotecarios y de vivienda como los de apertura, notario, impuestos, etc. Aunque sí que es cierto que los bancos suelen tener positivamente en cuenta este rango de edad de cara al plazo de amortización. Podrían alcanzar los 40 años, teniendo por consiguiente cuotas mensuales mucho más reducidas.

Personas de 35 a 45 años

Entre los 35 y los 45 años se sitúa el mejor rango de edad para pedir una hipoteca desde el punto de vista de los bancos, al ser, por lo general, más fácil reunir los requisitos de estabilidad laboral y disponibilidad de ahorros. Aunque al tratarse todavía de clientes relativamente jóvenes el plazo de devolución del préstamo hipotecario puede ser largo, lo que conllevará también cuotas más bajas. Sin embargo, y como es lógico, no supondrá lo mismo solicitar una hipoteca con 36 que con 43 años. 

Personas mayores de 45 años

Este quizá es el rango de edad que mayores dificultades podrá tener para pedir una hipoteca. El problema, generalmente, residirá en el periodo de amortización, ya que por razones obvias no te la van a conceder a un plazo de 30 años. Por lo general, las entidades bancarias fijan en 75 años la edad máxima que puede tener el titular de un préstamo hipotecario en el momento de su finalización, aunque ese límite puede variar de los 70 a los 80 años en función de la política de riesgos de cada banco.

¿Qué otras garantías exigen los bancos?

En España, como hemos mencionado, lo habitual es que los bancos no concedan hipotecas a personas mayores de 75 años. En el caso de los clientes de mayor edad, las condiciones exigidas por las entidades bancarias son ligeramente diferentes a las exigidas en el caso de los solicitantes más jóvenes.

Generalmente, los bancos podrán exigir un seguro de vida al solicitante. También es posible minimizar el riesgo mediante el aval de una persona más joven que acredite un nivel de ingresos determinado.

Pero no todo son riesgos, y es que en el caso de los solicitantes de edad más avanzada también existen ciertas ventajas como contar con una pensión fija al mes que implica estabilidad financiera. Si además de la pensión pública, existen planes de pensiones privados o el alquiler de una vivienda por la que el solicitante recibe ingresos adicionales, la situación será todavía más favorable. Otros casos, como una casa en propiedad o ahorros en fondos de inversión también ayudan a reducir la cuota en caso de ser necesario.

Aunque cada caso se estudia de forma particular, es importante que tengamos en cuenta las recomendaciones del Banco de España a la hora de solicitar un préstamo hipotecario. Estas recomendaciones aconsejan no superar los 30 años como plazo máximo en una hipoteca, además de que en ningún caso se destine más del 35% de los ingresos mensuales al pago de la hipoteca.

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